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Blog misceláneo de Pablo Alemán (textos sujetos al derecho del autor)

domingo, 19 de febrero de 2017

Partida

Hola; les pongo un microrrelato que escribí para la propuesta de la Nueva Asociación Canaria de la Edición de escribir un texto de estas características con las palabras nota, gemelo y brillo. Por cierto, si se animan, están a tiempo para enviar el suyo y sea leído para la radio autonómica de Canarias antes de este viernes, 24 de febrero (nacelaedicion@gmail.com).

Saludos.
Pablo

Partida


Aquel avión partió sobre a las doce del día rumbo a no sé qué historia. Ahí estábamos los dos, una nota de abandono y un servidor, surcando la mirada a las dos grandes alas que, como gemelos, se sincronizaban en mi contra. En ese mismo instante, el brillo del sol rebotó por segundos en ambos alerones hacia mi rostro. "Quizás sea mejor tener los pies en la tierra", pensé. Tras secarme alguna lagrima para endulzar la tinta del papel, salí por la terminal de aquel aeropuerto como si escapase de una etapa turbulenta.



(Pablo Alemán, 2017)




viernes, 10 de febrero de 2017

Educación: La importancia de una buena directiva

Hola a todos; la entrada que voy a exponer en este blog no tiene nada que ver con lo literario, ya  que, en estos últimos meses, por lo que uno está viviendo en el centro educativo y por lo que va conociendo en otros, me gustaría compartir una reflexión sobre un tema en concreto que me ronda en la cabeza y que debo explayar por algún lado. 

Y es estas letras que se me escapan de mi cabeza proceden de los vientos de cambios que se avecinan en el instituto donde estoy impartiendo clases; vientos en la directiva que, después de unos buenos años al frente, sus miembros han dedicido que es hora de tomar un respiro. 

Yo, que llevo en este centro de Secundaria cerca de seis años y medio, el segundo dentro del ámbito público, me hace pensar en una máxima que, a medida que ha pasado el tiempo, la tengo más clara. Hablamos, obviamente, de la importancia de una buena gestión en un centro educativo y de cómo ello influye al resto de la comunidad. 

Aparte de asistir a una infinidad de encuentros, cursos y jornadas, es lógico pensar que  el/la docente es la que influye determinantemente dentro de la gestión del aula y que, en consecuencia, el conjunto de todos ellos/as, o sea, un buen claustro, hace que el centro avance y supere muchos de los escollos sociales y administrativos con los que nos encontramos (y nos ponen) en nuestra andaduda educativa. 

En este sentido, en los últimos años, gracias a la visualización de prácticas como las de César Bona,  Xuxo Ruiz Domínguez, Santiago Moll o las de miles de docentes vocacionales que mantienen su anonimato, hemos visto y leído verdaderas gestas de cómo reinventarse como profesor/maestro (profesora/maestra) dentro de entornos desfavorecedores o muy diferentes a lo que nos suelen venir en el manual. De la misma manera, algunas consejerías de educación e iniciativas privadas han permitido a través de diferentes medios todo un océano de dinámicas extraordinarias que se han fundamentado, no solo por teorías pedagógicas, sino por la rutina diaria de quien asiste todos los días al aula y siempre tiene una tiza en la mano. 

No se les quita razón. De hecho, si me permiten el inciso, sigo pensando que el docente (en general) está siendo el único agente educativo que está amortiguando los números rojos del fracaso escolar y es el que está cumpliendo con su trabajo con profesionalidad. Si no fuera así, ¿se imaginan que a todos los docentes nos dieran por regalar aprobados generales con tal de no enfrentarnos a informes justificativos por haber tanto alumno/a suspendido/a en clase?

No obstante, la reflexión que les indicaba se me impone, ¿y qué hay detrás de todas estas prácticas docentes? O dicho de otro modo: Para que haya una clase parcial o completamente innovadora o, por lo menos, bien gestionada, ¿no debe existir un apoyo "incondicional" desde arriba?

De nuevo la experiencia: En caso excepcionales, existen docentes que, mediante la reinveción (ay, San Miguel de Unamuno), han sabido sacar lo mejor de sí, tanto a ellos como a su alumnado. Sin embargo, es eso: Una excepción. Lo cierto es que muchos de los logros y de la implementación exitosa de proyectos, redes educativas y de metodologías innovadoras parten mayoritariamente de una buena gestión del centro educativo de turno. 

Dicho de otro modo, creo (y esta es la tesis de mi reflexión) que una buena gestión por parte de la directiva favorece el buen hacer dentro del centro, ya no solo de manera metodógica, sino también general. Y tanto es así que este factor lleva a ser más importante incluso que el entorno socioeducativo que rodea al centro. 

Entonces, ¿quiere decir que me estoy contradiciendo en relación con lo escrito más arriba? A mi modo de ver (y de vivir unos cuantos años dentro de la enseñanza en las aulas) existen dos momentos que se me antoja muy claros: El primero el trabajo del equipo directivo y, segundo, el del docente. 

No puede ser de otra forma. Nombrando mi experiencia (otra vez) dentro del centro, la implicación en el cumplimiento de las normas del centro, el saber escuchar las inquietudes del claustro y la rapidez en la ejecución de eventualidades de cualquier tipo han sido determinantes para que el Centro prosperase a lo largo de los años en cuanto a convivencia se refiere. Y, ojo, que cuando digo convivencia, me refiero a convivencia entre el alumnado, entre el profesorado y con las familias. 

Porque de esto va todo esto: de convivencia. Si bien es cierto que el conflicto de intereses y de inquietudes docentes siempre va a existir (inevitable y necesario), es preciso decir que la base de toda implementación exitosa (tradicional o innovadora) y de toda la lucha contra el absentismo escolar, parte de la directiva. 

A algunos le sonará a esto un tanto egoísta, pero es que solamente así el docente puede tener el segundo momento. El momento de creer que el Instituto está bien dirigido, bien gestionado. Una sensación de que el profesorado está totalmente apoyado. Y, cuando esto se produce, será totalmente normal que cada uno de nosotros, en la medida de lo posible, decida "echar raíces" (o arraigarse), que mejore su práctica y que ponga su hombro de diferente manera para que el Centro siga avanzando. No conozco a pocos compañeros que le han dedicado horas (no pagadas ni reconocidas por la Administración Pública) al Centro por esta misma razón. Porque el Instutito (y la directiva) funciona. Así, sin más. 

¿Y qué ocurre cuando se producen estos dos momentos? Evidentemente, que el alumnado florece. Se gestiona al alumnado. Se combate con calidad el fracaso escolar. Se eliminan o disminuyen notablemente todas las lacras (bullying, drogas, absentismo,...) desde el principio. Y si por una de estas el alumnado no se convierte en un buen estudiante, por lo menos saldrá siendo un buen ciudadano o alguien de provecho. 

En el caso contrario, ¿qué pasa cuando un centro está mal gestionado? Sin ninguna duda muchos docentes podrán responder a esta cuestión. Cuando aparece un equipo directivo autoritario, sordo ante las demandas del profesorado y pasota con la convivencia (general y total) del centro, éste se desgrana, se deshace y se transforma en una especie de polvorín a punto de estallar. 

El profesorado, en su segundo momento, se cainita. El buen ambiente de compañerismo que debe reinar para dar pie a gestiones eficientes pasar a ser una especie de jungla en la que solo quedan aquellos docentes que se encuentran mejor posicionados social y administrativamente. Se produce una fragmentación en todo en claustro en forma de tribus en las que no queda otra cosa que apoyarse los unos a los otros ante una ley del más fuerte que se respira soterradamente mientras se cumplen con los papeles instituciones por mera burocracia (si no se hace ya).

En la práctica docente, solamente los profesores/maestros excepcionales y mejores posicionados podrán implementar con eficacia sus clases, sean como sean. El resto de los docentes estarán abocados a crear una práctica de supervivencia basada en la escasez de recursos y de ideas: Muchos se aferrarán al libro de texto, no por vagancia ni por falta de vocación, sino porque este recurso se convierte en el único bote salvavidas que poseen para cumplir con una programación que una vez decidieron crear al principio de curso.

El/la docente se aferrará a sus clases y a su horario. Nada más. Será un trabajo de reglamento. No le dedicará tiempo a proyectos ni a redes educativas al menos que saquen rédito de ello (puntuación y dinero). Es más, muchos no verán la hora para que se termine el curso para poner los pies en polvorosa.

De hecho, estos centros están marcados por la intinerancia constante, independientemente de su localización geográfica, tanto si es en una isla "menor" como si es un lugar desfavorable o en el centro del mejor barrio residencial. Si el centro es una bomba a punto de estallar, el lugar será lo de menos para los docentes en estado de idefensión. Buscarán el modo de salir de allí o de disminuir su presencia en el centro de turno.

En cuanto al alumnado, hay que decir que es el agente educativo que se llevaría la peor parte. La falta de convivencia lleva al caos. Se produce de nuevo la ley del más fuerte. Las clases se hacen ingobernables y se producen diariamente momentos de tensión entre el alumnado y el profesorado que pueden ir en aumento. Y estoy de acuerdo con que haya cierta evaluación ante algunas actitudes dentro de la docencia, pero, de la misma manera que dicho esto, también expongo mi creencia firme en la diversidad del dicente y, sobre todo, del docente. Llega a ser indescriptible la sensación de soledad cuando estos hechos se producen y no existe una directiva que mínimamente escuche el llanto y la desesperación de un profesional que no puede implementar su clase y que solo se dedique a censurar públicamente sus fallos y su mala praxis.

Por si fuera poco, las aulas se convierten en ollas a presión que, no bien gestionadas ni apoyadas desde arriba, estallan a manera de lacras de todo tipo en las que los alumnos más indefensos son proclives a convertirse en víctimas potenciales y a realizar verdaderas locuras (todos hemos visto y leído la cantidad de casos de suicidios por bullying).

Es bastante, bastante, bastante importante la buena gestión de un centro educativo, sobre todo a su convivencia. Concluyo: Sí, el/la docente siempre tendrá un papel primordial en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Su práctica determina también la convivencia en el aula. Pero esta se verá condicionada por el funcionamiento de cada Centro, un funcionamiento que tiene su primer momento en una directiva fuerte, firme y empática. Un profesor/maestro nunca invertirá su esfuerzo en lo que no le corresponde. O, por lo menos, no lo harán en vano.  


sábado, 4 de febrero de 2017

Viajes

Hola a todos; el trabajo y las obligaciones personales me tienen un poco alejado del blog. Mis disculpas si no me paso por sus blogs. Lo intentaré esta semana que entra. 

Mientras, pongo algunas composiciones que he realizado para desfogarme un poco, empezando por este del año pasado, que lo pongo, entre otras cosas, porque se acerca la festividad del almendro en flor, en Tejeda, el mejor destino rural de Europa, según el buscador "toprural".

Un saludo y un abrazo. 
Pablo. 


Viajes

No te asombres. Suele pasar que, en los lugares más inesperados, nuestros sentidos nos transportan inesperadamente hacia lugares recónditos; y es que me acuerdo de aquel almendro en flor jugando a paisajarte con el color de sus flores el rojo de tus labios. Por eso fue inevitable ese beso robado. Tú lo sabes; lo sabes tan bien como este beso que te acabo de sacar con este olor a esencia de almendra con que me envuelven tus cabellos al abrazarme. 

(Pablo Alemán, 2016)




sábado, 24 de diciembre de 2016

¡Extra, extra! Solidaridad. Número 1

Hola; disculpen por no poder participar en las últimas convocatorias jueveras. El trabajo aprieta al final de la evaluación y ya se sabe.

También para ultimar y publicar el primer número del periódico solidario que hemos creado el IES Lomo de La Herradura y el IES Jandía.

Lo inserto aquí para que lo disfruten.

Saludos y felices fiestas.
Pablo.


sábado, 10 de diciembre de 2016

Inundación

De un vuelo certero le arrebató el pincel, y el trazo azul fue tan desproporcionado que se inundó la arena, la avenida y el propio pintor que se agarraba a un bote salvavidas mientras gritaba ansiosamente que le devolvieran su herramienta.

(Pablo Alemán, 2016)

Paul Signac, Inundación en el Pont Royal

jueves, 8 de diciembre de 2016

Trasvase de vuelta (relato juevero)

Hola; me uno a la propuesta juevera de Charo. El tema da mucho que hablar; pensando sobre lo que voy a escribir, creo que voy a conectar este texto con otro que escribí y que se quedó como incompleta, Trasvase de ida

Saludos. 
Pablo. 

Trasvase de vuelta
El otro se va a la puerta, que cierra 
por dentro con llave, y se guarda ésta 
después de haberla mordido. 
(Unamuno, El otro)


Se quedó sin trabajo, sin pareja, sin horas, sin vida. Su sombra se había hecho con su perfil, con ese otro perfil en el que plasmaba sus hechos reales, su actos más evidentes. Y no solo le había cambiado la vida, sino sus intereses también, siendo estos muchos más umbríos que los que él se podía imaginar como el apego a la nocturnidad de la noche. 

Durante esos días, se estaba en la mesa de su casa, con su otra pareja, con su otro televisor delante, pero vacío. La caja tonta largaba una sarta de imágenes indefinidamente sin que se inmutase. Su cabeza iba en otro sentido, mejor dicho, en otra dirección. 

Estaba perdido sin su sombra. Y su sombra se había diluido por la noche. 

Un día por la mañana, tras estar un rato sentado sobre la cama con los efectos de quien tiene una resaca, observó una foto que tenía en la mesa de noche. Aparecía él con su mujer en uno de esos lugares a los que uno viaja una vez en la vida para que el tiempo diluya el olor y el ruido que absorbieron de ellos y solo quedase el recuerdo.

Entonces se puso de pie en un respingo y le vino un destello de luz. Se vistió como pudo, comió lo primero que estaba a mano y recogió su cámara, la misma cámara que sacó la foto de la mesa de noche y todas las que les había quitado en su perfil. 

Salió a la calle y empezó a merodear la ciudad. Buscaba sombras, sombras irreconocibles a la luz del sol. Se pasó todo el día buscando hasta llegar la noche, ese momento en que todo cambia de forma y de color, incliso las sombras. 

En la vuelta de una esquina encontró a su perfil. Allí estaba, en la puerta de un bar que daba a un callejón cualquiera, pero con vestimenta diferente, sonrisa diferente, una copa que nunca se hubiera tomado. Se acercó lentamente para que no se diera cuenta el otro mientras preparaba su cámara. 

En el instante en que se giró, la sombra se quedó en silencio, intentando reconocer la situación, hasta que cayó en la cuenta con las cejas enarcadas. Al tiempo, el otro levantó las cámara y el flash iluminó tanto con tanto blanco que la luz llegó hasta el final de ese callejón. Mientras sus ojos volvían a la normalidad miró el resultado de su foto. Allí estaba, con el mismo gesto, las mismas cejas curvadas y la boca a punto de abrirse. Pero el callejón estaba vacío. Todo lo contrario a cómo estaba él ahora.

Con el paso ligero se dirigió a su casa, descargó la foto en el ordenador y la imprimió. También borró toda evidencia en la cámara, cualquier atisbo de escape. Buscó un marco barato, encarceló la imagen, la misma imagen con el mismo rostro, el mismo rostro fosilizado de antes, y la guardó en un cajón de un armario perdido de su casa.

También fue a la red social donde se encontraba su perfil. 

Efectivamente. Había desaparecido. Sin duda se había producido el trasvase de vuelta; miró alrededor como quien se encuentra en un campo verde lleno de aire fresco. 

Por fin, ya tenía su sombra.

(Pablo Alemán, 2016)

domingo, 4 de diciembre de 2016

Hecha la inocencia

Hola; aprovecho que estoy probando una herramienta multimedia para poner un poema del libro que me publicaron el año pasado.

Saludos.
Pablo.