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Blog misceláneo de Pablo Alemán (textos sujetos al derecho del autor)

domingo, 27 de noviembre de 2016

Tras el otoño

Germina todo

Germina todo
si vive la humedad
en tus adentros.



Baldosas ocres


Baldosas ocres
que noviembre dejó
con mi presencia.



De las cortezas manan

De las cortezas
viejas y fuertes, manan
siempre los tallos.



Tras el otoño

Sí, hay esperanza.
Lo dicen las cortezas
tras el otoño.


Textos e imágenes: Pablo Alemán, 2016.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Reiniciar (propuesta juevera)

Hola; me sumo a la propuesta de Pepe, una propuesta bastante interesante. Espero, una vez más, que disfruten como yo lo suelo hacer con sus relatos.


Reiniciar

"Salta... ¡No! ¡Escóndete...! ¡Ahora! ¡Dispara!" 

Con estas palabras, David conectaba con el mundo. Si es que se podía llamar así. Era lo que se dice un gamer, un adolescente cualquiera que, en un momento dado, decidió que era más divertido conectar con personas de diferentes partes del mundo y deshacer su entorno real, más perceptible. 

"¡Ey! ¡Eso no lo hagas! ¡Nos van a descubrir!"

Se escuchan los gritos de David desde el salón como si estuviera en el mismo Afganistán. Ojalá. Aquí, en este mundo, los heridos se curan, los amputados recuperan sus extremidades y los muertos pueden resucitar. Si lo haces mal, qué mejor que reiniciar y hacer bien aquello en lo que habías errado. 

"¡Pum! ¡Mierda, cabrón, por tu culpa me acaban de matar!"

David tira el mando con fuerza hacia el suelo. Culpa de su torpeza a sus demás compañeros (bueno... compañeros...) de la campaña tan desastrosa que acaba de ejecutar. Mientras espera a que los demás gamers terminen el mapa digital de la mentira para resucitar de nuevo y empezar a dar caña, David tiene sed. Se levanta, sale de su cuarto y se dirige a la nevera. Un vaso de leche es suficiente para recuperar fuerzas. 

Mientras bebe, observa la nota de su madre. 

"No te olvides de hacer la compra"

David ha perdido la noción del tiempo. Bueno, eso es mentira: el tiempo real. Su cerebro se ha acostumbrado a las misiones con cuenta atrás, campañas einstenianas de donde un minuto equivale a cuatro horas. Pero David cambia el chip. Sale de su casa, se monta en su Volskwagen Polo y sale como un potro desbocado. 

Se acuerda que tiene a sus compañeros esperando por él. Acelera por lo tanto. Y no pasa nada: se conoce la carretera desde que tiene razón, desde que iba en el asiento trasero del coche de sus padres. Lo que ocurre es que la calzada está húmeda de la lluvia de anoche.  Eso sí que no lo conoce David.

David derrapa.

"¡No! ¡Gira, coño!"

David derrapa.

"¡Frena, frena! ¡No...!"

David abre los ojos en una cama que no es la suya. Sus padres están a su lado. Se presignan como si hubieran vivido un milagro. La enfermera, que se encuentra al otro lado, hace una mueca de conformidad. 

Mientras le hablan ininteligiblemente, intenta moverse. Sus gestos solo llegan hasta el cuello. Más allá, silencio. 

Silencio, quietud, nada. 

Ni siquiera reiniciar la partida donde la dejó David. 

(Pablo Alemán, 2016)
 



lunes, 21 de noviembre de 2016

Historias en color ocre

Historias en color ocre

No era el mar pero se le parecía; a través de la ventana del tren lo único que le diferenciaba era el color ocre que se iba difuminando hasta convertirse en cielo, tal y como decía Antonio Machado...

Por cierto, a Machado solo lo conocí dos veces. La primera cuando esos versos dedicados a la muerte de Leonor aparecieron en el funeral de mi abuelo. La segunda ahora, en este viaje en Talgo tintado de ocre y cargado de historias por descubrir. Lástima que no se lo pueda presentar a mi abuelo.

(Pablo Alemán, 2016)


(Fuente de la imagen: http://www.todopueblos.com/alovera-guadalajara/fotos/)

jueves, 17 de noviembre de 2016

Fue cuestión de tiempo (propuesta juevera)


Hola; me sumo a la propuesta juevera de Nieves. Esta vez he querido hacer algo diferente. 

Saludos. 
Pablo

Fue cuestión de tiempo

Fue cuestión de tiempo
encontrarme embotado en un lugar
que el otoño más corriente
guardaba en sus hojas desvaídas.

Dijo el poeta:
“Nada es para siempre”

y, no obstante, ya notaba
la falacia en la relación
que tenía sus palabras
con el viento,

porque el viento también crea
sus mentiras en otoño

al forjar nuevos caminos
de hojas secas
y ocultarlas en invierno
con el blanco del olvido,

a orientarme a una nueva pista
con perfume nuevo u otro horizonte
y a saberme en otras siluetas,
otros besos y otras promesas. 

Fue cuestión de tiempo
que buscase otra estación
para ver el atardecer
como era debido.

Al hallarlo, me susurró
con desgana:
“Hoy es siempre todavía”

Y me dio las mismas hojas
desvaídas de entonces. 

 (Pablo Alemán, 2016)



miércoles, 16 de noviembre de 2016

Atlas de luces

Altas de luces

Atlas de luces
que transcurren la noche
en quietud, solas.



Menos sueño
 

Y, de repente,
el sueño es menos sueño
en este trance.



Nunca hubo noche
 

Nunca hubo noche
ni tampoco paredes:
Solo la luna.



Poemas sin palabras

Uno se encuentra con poemas que no emplean palabra alguna...



Imágenes y textos: Pablo Alemán, 2016.
 




lunes, 14 de noviembre de 2016

Mi azul cielo

Hola; comparto con ustedes un relato que escribí hace unas cuantas semanas y que cae por aquí, por este blog. 

Saludos.
Pablo .

Mi azul cielo
Como en mi país, el cielo sigue siendo azul. Allá las bombas caían como el siniestro despertador de la noche y, mientras afuera se escuchaba la desesperación, el silencio soterrado reinaba dentro de nosotros.

No obstante, el cielo, como decía, me regalaba a veces un azul, un pequeño azul claro que trazaba alguna nube caprichosa que me despejaba los sentidos.

Ahora, en este lugar, en este país desconocido, todo gira bajo el compás de las cosas habituales; aún así, este cielo, este azul cielo con su nube errante, sigue siendo el mismo que contemplaba entonces. 

Y por derecho me pertenece.

(Pablo Alemán, 2016)


viernes, 11 de noviembre de 2016

Otoño en Isla

Otoño en tránsito,
ya con el leve rastro
de sus cadáveres.




Isla en otra isla
en perfecta armonía
con mi desorden.



Ruge, sí, ruge
en el mar, en las nubes,
en mis arterias.




La roca muda
su memoria ante el fluir
de nuestros saltos.



Fotos e imágenes: Pablo Alemán, 2016.